martes, enero 23, 2018

Carles Puigdemont en Dinamarca






























En medio del ambiente tan crispado que se ha dado en España durante los últimos meses a causa del procés, un ambiente que ha sacado los peores sentimientos de unos contra otros, ayer ocurrió un gesto que me llena de esperanza, un gesto que no quiero dejar pasar sin comentarlo.

Estaba Puigdemont tomándose un café en un centro comercial de Dinamarca con unos amigos, y, de pronto, aparece un joven con una bandera de España y le dice que la bese. Además, se lo dice grabándole con una cámara. Se lo dice, le insiste que lo haga en tono burlón, con el típico soniquete del joven que solo quiere reírse a costa de él.

Y Puigdemont, con toda serenidad, con una serenidad que me ha impresionado, le dice que sí, que no tiene ningún problema y besa la bandera. El simplón que lo estaba grabando y que sostenía la bandera le reitera en el mismo tono burlón que lo vuelva a hacer. Y Puigdemont con elegancia le reitera que no tiene ningún inconveniente y la vuelve a besar.

Por supuesto, el bobalicón que le dijo eso ya no sabe qué hacer, todo ha salido al revés de lo que pensaba y se marcha. 

A mí me dice ese joven, en mitad de un centro comercial y con ese tono, que bese un crucifijo, una imagen del padre Pío o la foto de mi madre, y me hubiera salido el aragonés que llevo dentro en su peor faceta. Probablemente, hubiera tenido los mismos sentimientos de Al Capone en Los Intocables, cuando dice que le gusta el beisbol.

Cualquier mala reacción de Puigdemont hubiera sido comprensible. Pero su respuesta no es estudiada, sale espontánea, sin ningún tipo de tensión. Y su mensaje es claro: “Yo no odio España”.

Un individuo cargado de odio y resentimiento jamás hubiera hecho lo que él hizo: besar esa bandera. Jamás. El gesto de Carles ha valido más que mil discursos. Ha sido algo sincero, no previsto. Tenía toda la fuerza de la verdad.

En medio de esta tormenta de resentimiento, este gesto debe hacernos pensar a todos. Debemos ponernos en la mente del otro. No estoy diciendo que haya que dialogar. Llega un momento en que ya no hay más posibilidad que independencia o no independencia. No, no estoy diciendo que haya que dialogar y negociar. Pero, suceda lo que suceda, se busque la solución que se busque, debemos evitar caer en la fácil salida de la demonización.

Yo, en este tablero, con la situación de las piezas tal como está, he dejado bien claro que la solución más razonable me parece el respeto a la Ley, el mantenimiento del Estado de Derecho. Ahora bien, esforcémonos en entender que el otro es un ser humano con sus sentimientos, su corazón, sus razones. Ni Carles Puigdemont ni Oriol Junqueras me parecen monstruos. Sostienen posiciones que no comparto, pero, por supuesto, que si me los encontrara por la calle me pararía a hablar con ellos amigablemente o cenaría con ellos solo por el placer de charlar.

En este blog he hablado muchas veces de los monstruos. Los hay. Ciertamente que los hay. Pero ese chico con la bandera y su bésala-bésala es todo un símbolo de lo que debemos evitar.


Como sacerdote, veo a todos como hijos de una gran familia. Todo lo que fomente el buen entendimiento, la armonía, lo veo muy bien. La siembra de odios, por la razón que sea, la veo muy mal. 

lunes, enero 22, 2018

La urna usada para los cónclaves


Ayer por la noche, en uno de esos momentos maravillosos de ocio, en uno de esos momentos después de la cena en que me puedo dedicar a las tonterías que a mí me gustan, acaricié la idea de hacer algo que ya había pensado hace años: diseñar una nueva urna para las votaciones de los cónclaves.

No os voy a poner la foto de la actual urna, porque es algo que está al mismo nivel que la Inquisición o los peores desmanes de los Borgia. Aunque ambas cosas, indudablemente, fueron estéticamente mucho más bellas que esa urna ultramoderna que es como un platillo volante. Si queréis sufrir un poco con la vista, podéis poner en Google: urna conclave. Y ya veréis.

Voy a darle vueltas al diseño de un objeto que tenga vocación de convertirse en una urna histórica, en todo un símbolo de continuidad. Estas cosas me entretienen después de cenar y me ayuda a hacer la digestión.


Pero, de verdad, no me pidáis que ponga ninguna foto de la actual urna, porque la imagen daría la razón a aquellos que piensan que hay un contubernio de la alta jerarquía con los illuminati. No quiero ni pensar lo que diría Galat si supiera de la existencia de esas urnas. 

domingo, enero 21, 2018

Mazinger Z


Qué enfado he cogido hoy. Sabía que había más capítulos de Mazinger Z. A mis nueve añitos de edad esa serie era mi momento favorito de la semana. Nada se podía comparar durante los siete días precedentes a la emoción vivida delante del televisión durante media hora; y eso que tenía una vida de lo más emocionante y llena de cosas. 

Sí, sabía que había más capítulos. Pero nunca me había parado a indagar por Internet cuál fue la razón de que no se emitieran más que unos treinta de los noventa que componían la serie. ¿Y cuál fue la razón? En realidad, ninguna. Alguien totalmente amorfo sentado en un despacho tomó la decisión por razones tan fundadas como aquellas que le llevaron a ocupar ese puesto. Ya hemos hablado aquí mucho de la meritocracia.

Por fin logran dar no con una buena serie de dibujos animados, sino con la serie perfecta. A todo el mundo le encantaba. Y alguien con la mano en el grifo decide que ya está bien de que la gente se lo pase tan bien. Ahora que sufran un poco con las aburridas aventuras de Willy Fog o el insulso Dartakán.


Menos mal que a otro directivo de TVE no se le ocurrió cambiar los dibujos animados por danza. Eso sí, a nadie le gustó David, el gnomo. ¡A nadie! El país era muy grande, pero en eso había unanimidad. Pero el directivo (que cobraba de todos los contribuyentes) debió pensar: “¿Y por qué darles una serie que les gusta, cuando puedes darle una serie que no les guste?”. Ese señor cobraba, incluso, paga extraordinaria y en navidad y agosto.

sábado, enero 20, 2018

Otro detalle de una pintura de Bouguereau


Continuación del post de ayer. Cuantos “salvadores” de la Iglesia abren sus canales para lanzar sus ideas tóxicas. Salvar a la Iglesia, atacando a la Iglesia. 220.000 visitas ha recibido el ignorante al que ahora ayer estaba escuchando.

Mucho rosario, pero después orden mundial, illuminati, Bilderberg y todas esas historias de brujas y vampiros. Alucinaciones mezcladas con Fátima, Lasalette, Malachi Martin, Pablo VI y un poco de todo. Agítese bien antes de beber.

A veces he sentido la tentación de pedirle a mi obispo permiso para dedicarme a crear un canal de Youtube de forma profesional, dedicándole tiempo y vídeos de calidad, recogiendo fondos para tener asistencia técnica. Después me he examinado ante el sagrario y he llegado a la conclusión de que debo dejarme llevar por el Río del Destino. En mi caso, siento que ésa es la voluntad divina: no pedir nada, dejarme llevar por las decisiones del Altísimo. Y, creedme, no lo hago por comodidad. Pero siento que, en mi caso concreto. es así lo que se me pide.

Voy a seguir escuchando a los ignorantes, este vídeo de youtube. Ahora están hablando de que están sembrando bacterias en las nubes desde aviones. Por supuesto no dejan de mencionar la historia del microchip que van a implantar a todos. ¿Pero estos señores se habrán enterado de que el microchip, como sistema de identificación, ya es historia? En China hay hoteles en los que ya, desde el ascensor, el ordenador central te ha identificado facialmente y te abre la puerta de habitación en cuanto te aproximas.

Estos trogloditas del vídeo no saben que la identificación facial hoy día es tan fiable como una huella dactilar. En el vídeo no aparece el canal de televisión en el que se emite, pero el presentador es un habitual de ese inefable canal colombiano llamado Teleamiga.

Alguien debería gastarle una broma a Galat y sus colaboradores más estrechos, pasándoles información de que el Vaticano asociado con el Club Bilderberg les han colocado no uno, sino cinco microchips debajo de los empastes. Seguro que les entraría la duda. Al menos, el tiempo que empleen en ir a hacerse la radiografía no estarán hablando en televisión.


Además, no sé por qué Galat se mete tanto contra los masones, si, en realidad, el Vaticano con los que tiene la alianza es con los Rostchild y con los vampiros.

viernes, enero 19, 2018

Cóctel de ideas: mézclese y agítese




















Cada vez me encuentro un índice mayor de personas tradicionalistas intoxicadas por Internet que sí creen en la Iglesia, pero que tienen aversión a la jerarquía eclesiástica y especialmente a la curia romana. ¿Las razones? Afirman que la masonería se infiltró en todos los altos grados eclesiásticos. 

De forma que estas personas creen la fe de la Iglesia, pero abominan de la Iglesia real. Creen en la Iglesia imaginaria y odian la Iglesia concreta. A estos incubadores de teorías hay que recordarles que solo existe una Iglesia. Siempre ha habido una única Iglesia y solo habrá una. O crees en la Iglesia o te envenenas acogiendo todo tipo de teorías tóxicas.

Hay una lucha por Youtube que resulta decisiva para la vida de la Iglesia. La permanencia a la Iglesia de millones de almas se juega en los terrenos y regiones de Youtube.

Post Data: Me lo estoy pasando de película escuchando un programa de televisión en el que un señor asegura (casi como si lo hubiera visto) que se hizo una ceremonia satánica por parte de los obispos en el Vaticano. Lo tremendo es que este veneno se da en un canal “católico” con un presentador que reza el rosario y va a misa. 

jueves, enero 18, 2018

Qué preciosa pintura, qué tratamiento tan genial: Bouguereau


Una curiosidad sacada de mis lecturas: Enrique II nunca usó un solo término para referirse a lo que hoy día llamamos Imperio Angevino. Pero sí que usó expresiones del tipo: Nuestro reino y cualquier cosa sujeta a nuestro gobierno, sea cual sea.

Un vídeo bellísimo sobre, cómo no, una catedral:

Estado de salud: Hoy he estado malucho. Todavía no sé a qué culpar de esta diarrea y de este malestar estomacal. Si pienso en lo que comí y cené ayer, encuentro demasiados sospechosos.

Mi trabajo: He acabado el libro sobre el caso de Marta. Cinco meses de revisión. Ahora dudo si darlo a una editorial o si publicarlo digitalmente. Me tomaré un par de semanas para pensarlo. Siempre que uno acaba un libro es bueno reposarlo.

La Iglesia: ¿Ha habido alguna época en que la Iglesia haya tenido la conciencia de vivir un periodo tranquilo? Cada generación tiene la conciencia de estar viviendo tiempos turbulentos. Es la Historia la que realiza una jerarquía de los terremotos. Pero siempre hay un tornado extraeclesial o un huracán intraeclesial que amarga la tranquilidad de la tarde. Al final, es cierto que los hay de diferentes categorías. Pero a los contemporáneos todo arrecife nos parece de un peligro máximo.

Trump: Nunca le agradeceré lo suficiente por haber alegrado una institución presidencial que, desde hacía años, parecía haber caído en el tedio de lo previsible.


Puigdemont: Ni se te ocurra si quiera probar la caja de polvorones que te ha enviado Rajoy. De lo contrario, comprobarás que son los polvorones más laxantes que hayas probado jamás.

miércoles, enero 17, 2018

La Espada de Estado a su llegada al Parlamento


Mientras trabajo, siempre escucho música. Desde ayer, estoy escuchando música de la época Tudor; incluida la banda sonora de Ana de los mil días. No es la primera vez que lo hago. La música me retrotrae inconscientemente al drama de Enrique VIII. De manera que esa música, incluso la alegre, se torna un adagio de una profundidad abismal. 

No puedo dejar de pensar en la tragedia de esa generación y las consecuencias para la Historia de la Humanidad. Incluso con una Centroeuropa protestante, si Inglaterra se hubiera mantenido católica, la Historia hubiera sido pero que muy diferente.

Menudo drama: ¡una sola persona! El misterio de la Iglesia dividido, ultrajado, confinado en su expansión. Las películas sobre esa época tienen para mí un valor hipnótico. Es como ver una tragedia griega de la que nunca te cansas. Una sola persona, un imperio, la Historia siguiendo ya otro rumbo.


¿Habrá suficientes lágrimas para llorar lo que debería haber sido el curso natural de la Historia? Los siglos tomaron otra dirección. Ni siquiera cuatro siglos han sido suficientes para enderezar las decisiones de una sola persona. Éste es un buen ejemplo para entender el pecado original.

martes, enero 16, 2018

El maletín nuclear, objeto mítico


Continúa del post de ayer. Tiene que existir ese botón rojo y gordo, porque un político lleno de nervios y con toda urgencia jamás se va a calmar lo suficiente ni para teclear una clave de cuatro cifras.

En una película de gran presupuesto, Objetivo la Casa Blanca (Olympus has fallen) en esa clave pone el signo hahstag. Eso me pareció una metedura de pata de un guion tan bueno.  Pero, después de lo de Hawai, tal vez los generales del Pentágono hayan llegado a la conclusión de que, para no correr riesgos, era mejor de que, al abrir el sobre cerrado, se encontrasen los políticos con que tenían que teclear manualmente esta contraseña para el lanzamiento de misiles:

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Para mayor seguridad, un coronel sugirió incluir el signo de apertura de interrogante. Lo cual no es una trampa, simplemente hay que acceder en el menú a la opción “teclado español”. Aunque otras fuentes me informan que Trump ha pedido el botón gordo de color rojo que normalmente está bajo la cama. De hecho, aunque no salga en ningún lugar de la Wikipedia, uno de los momentos más peligrosos de la Humanidad ha tenido lugar hace dos meses, cuando una señora de la limpieza se agachó y comenzó a barrer debajo de la cama con la escoba.

lunes, enero 15, 2018

Éste es el verdadero maletín nuclear, pesa 20 kg


Me estoy tomando, en este momento, un delicioso té a la naranja mientras escuchó estas dos canciones:

Qué será, será: Un prodigio de la naturaleza. una canción así sólo aparece cada 300 años.

Lollipop: Hay más versiones, pero ésta tiene una ingenuidad, una candidez inigualable.

Estas canciones me retrotraen a un mundo que parecía gobernado por numerarios del Opus Dei. Después vendría el rock, las canciones llenas de agresividad, de incitación al sexo. Pero estas canciones son un símbolo de ese mundo armónico en el que había fe, tanto en España de Marcelino pan y vino, como en la Italia de Don Camilo y don Pepone, como en los Estados Unidos de Sonrisas y Lágrimas; película horrible, sea dicho de paso.

Ayer, como si la realidad se empeñara en confirmar mis posts, los atribulados habitantes de Hawai vivieron a un minuto del apocalipsis. Las autoridades tardaron 38 minutos, ¡38!, en notificar que era una falsa alarma.

Ahora sabemos que había un botón para notificar la alarma. Un botón, no una clave. Los que veíamos Comando G aprendimos para siempre que cuando se apretaba un botón para lanzar misiles, este botón estaba protegido por una pantallita trasparente de plástico que se retiraba para apretar el botón.

Siempre se nos ha dicho que para lanzar los misiles se necesita insertar unas claves, una confirmación del Secretario de Defensa y tal. A ver si ahora descubrimos que, en realidad, sólo había que apretar un botón rojo y gordo situado en un aparato guardado debajo de la cama.

domingo, enero 14, 2018

Los que mandan















No quería entrar en detalles respecto al 11S, pero, al final, voy a escoger un ramillete de asuntos dignos de ser comentados, porque el aquel atentado no fue un atentado más.

La primera gran cuestión fue la descoordinación de los cuerpos. Esto es muy llamativo en el caso de Nueva York. Porque el escenario de un gran desastre es algo que, desde hacía años, debería haber estado muy estudiado en una ciudad que siempre tuvo un peligro de recibir un impacto nuclear. Parece ser que los políticos debieron pensar que un impacto nuclear consistía en tres puntos consecutivos: el primero, que los cuerpos se desmaterializarían (algo así como en Mars Attacks); y el tercero, sentarse alrededor de una mesa a ver qué hacer. El segundo punto es el más importante, hacer un discurso.

Otro tema que resultó "llamativo" fue poner un centro de mando tan cerca de las Torres Gemelas. Tan cerca que, cuando se derrumbó la primera torre, Giuliani contó (se lo oí a él mismo en un documental) estuvo incomunicado durante un cuarto de hora, ocupado solo en ver cómo salía de aquella ratonera con una visibilidad 0, en la que se había situado él y todos los que estaban en centro de mando.

Además, una cosa fue salir de la nube él (un cuarto de hora), y otra muy distinta volver a constituir otro centro de mando.

Otra cosa que me pareció no solo llamativa, sino inaceptable fue enviar a tantos bomberos escaleras arriba, a partir de cierto momento después del impacto, cuando era indudable, repito “indudable”, que ya sólo quedaba alrededor de media hora para que se derrumbara.

El colapso de la primera torre es algo que un bombero no tiene por qué saber que va a suceder, pero la gente en la cúpula de su departamento sí que tiene que saberlo.

De hecho no resulta excusable que tantísimos bomberos estuvieran alrededor de las torres cuando ya había pasado más de una hora del atentado y su derrumbamiento era ya cuestión de minutos. Resultado: 300 bomberos muertos.

Aquí acaba la lista de este post, aunque la lista completa no acaba aquí, pero creo que es suficiente para darse cuenta de que hay errores que son consecuencia no de una mala gestión en el momento, sino de previsión. Cosas muy elementales que debían haber estado previstas, en realidad, no estaban previstas.

¿Es malo Giuliani? No, simplemente es como el resto de los políticos: improvisación, planes a corto plazo, etc. Los pensadores de todo el mundo, los teóricos de los sistemas constitucionales, deberían crear un debate acerca de cómo crear un sistema en el que gobiernen los mejores.

sábado, enero 13, 2018

Consejos vendo


Ayer derramé unas lagrimitas mientras conducía hacia mi casa, acordándome de los atentados del 11 de septiembre. En el mundo hay muchas noticias cada día. Se puede establecer incluso una jerarquía de noticias según su importancia. Pero los atentados del 11S constituyen una categoría por sí mismos.

Uno sabe que ha llegado a una noticia del nivel A1 cuando todos los canales de televisión a lo largo del mundo no solo suspenden sus emisiones para dar la noticia, sino que la programaciones de todos los canales quedan suspendidas desde ese momento.

Una noticia es categoría Godzilla, cuando los jefes de estado de todo el planeta siguen con sus agendas dando la consigna a sus colaboradores de que les interrumpan en cualquier momento para atender ese asunto.

Giuliani, el exalcalde de Nueva York, en un solo año, el 2006, ganó 16 millones de dólares dando conferencias; y según las noticias sigue pidiendo una fortuna por cada conferencia, hoy día. Eso es algo sorprendente, pues si algo ha quedado más que probado fue la impresionante ineficiencia de su gestión del desastre. Es un asunto del que se ha hablado muy poco, porque, durante años, se cerraron filas en torno a las autoridades. Los errores de este alcalde merecerían un post de por sí, que no haré, pero fueron garrafales.

Otro tema, totalmente distinto, es el nulo debate acerca de si los helicópteros hubieran podido rescatar a la gente. ¡Por supuesto que sí! Resultaba imposible cuando las torres eran ya una antorcha, pero tuvieron muchísimo tiempo para organizar rescates con las típicas cestas que se usan para los rescates. Rescates desde el techo y sin posarse el helicóptero. El humo no iba hacia arriba, sino hacia un lado todo el tiempo.

Se alega que los accesos al techo estaban cerrados. ¡Increíble que sabiendo que los edificios pueden incendiarse, no hubiera un protocolo de actuación para el caso de que se cortara la vía de evacuación! Entre tantas mentes pagadas por el ayuntamiento con sueldos cada mes, ¡¿a nadie se le ocurrió?!


Lo digo muy alto y muy claro, el rescate de centenares de personas fue perfectamente posible. Fue la ausencia de un protocolo de actuación lo que se ocultó bajo la respuesta de que eso era técnicamente factible. Por supuesto, está claro, que si los accesos al techo están cerrados, que si no tienes esas cestas, que si no se tiene el listado de a quién llamar, etc, etc, entonces, sí, que resulta imposible. Al ciudadano normal no tienen por qué ocurrírsele esas cosas, pero hay gente pagada cuyo trabajo es ése.

No sé cuánto cobra Giuliani ahora por conferencia. Pero por una, dando consejos acerca de cómo gestionar desastres, ha cobrado 270.000 euros.

viernes, enero 12, 2018

¿Cuántos alfiles hay (nos quedan) sobre el tablero?




Los comentarios de Mel Gibson, en estado de embriaguez, fueron inaceptables. Ahora bien, pidió perdón de muchas maneras. Incluso de forma oficial ante un rabino. Pero los jefes de Hollywood no le perdonaron. Yo he escuchado a Bruce Willis (Jungla de cristal), en una entrevista, despacharse contra la Iglesia Católica con todo el odio que le fue posible, y no estaba bajo los efectos del alcohol.

Roma podía haber rescatado tras un año o dos a este director cuyo Apocalypto, no lo olvidemos, es, de nuevo, otra película artística al nivel de lo mejor que se ha producido en todos esos años. Y si, moviendo contactos, no podía rescatarlo, podía haber puesto el dinero sobre la mesa para producir algo impresionante sin tener que preocuparse de satisfacer comercialmente al público.

No es lo mismo trabajar con total libertad, que trabajar pensando en el aspecto comercial. Mel se merecía ese acto de confianza. Pero para un alfil que teníamos sobre el tablero, observamos sin mover un dedo cómo se le retiraba del tablero.

Si a mí me preguntan: ¿qué hace más bien una jornada mundial de la juventud o La Pasión? No tengo la menor duda de cuál sería mi respuesta.

Alfonso nos ha dado a todos unos datos importantes_
Presupuesto anual del Vaticano: $350 millones

Coste de la película “La Pasión”: $30 millones

Patrimonio personal de Mel Gibson: $850 millones, la mitad de su esposa al divorciarse.

Sea dicho de paso, El milagro de P. Tinto tuvo un presupuesto de 300 millones de pesetas. Berger filmó su exquisita y deslumbrante Blancanieves en 2012 con un presupuesto que no era de La Pasión: y el resultado fue que, al acabar la proyección, me levanté, me quité el sombrero y aplaudí. (En realidad, la vi en un avión.) 

Es cierto que Mel no ha estrenado ninguna película pagándola con su dinero, porque, después de su condena hollywoodiana, hubiera sido un suicidio económico. Pero el Vaticano sí que puede mover hilos y hasta poner dinero para realizar cada cinco años (al menos, cada cinco años) una película que sea un suicidio comercial, pero que pase a la historia del cine.


Hay quienes piensan que el cine tiene que aparecer de forma espontánea. Pero ni la Basílica de san Pedro del Vaticano ni la Estatua de la Libertad ni la Capilla Sixtina aparecieron de forma natural. A la naturaleza hay que ayudarla. La naturaleza está allí, deseando que de demos un empujoncito. Y con un empujoncito de 300 millones de dólares se puede llegar muy lejos.

jueves, enero 11, 2018

Verdad evidente: la Iglesia en su estructura humana muchas veces actúa como los demás grupos humanos


Hago una interrupción en la temática de la que estaba hablando, porque en los comentarios ha surgido un tema muy interesante que no se me había ocurrido. Voy a mantener la redacción descarnada y brutal del comentarista:

Mel Gibson, por ejemplo, sería un director que desde ya debería estar en la nómina de la santa sede. Pero no pasa ¿por qué? porque no es del opus, si fuera del opus ya estaría haciendo películas sobre los macabeos, san pablo, etc. de excelentísima calidad.

El modo en que lo dice nos demuestra que este comentarista no se cuenta entre los fieles seguidores de san José María Escrivá. Ahora bien, lo que dice es cierto.

Primero: Mel Gibson debería haber estado en nómina de la Santa Sede. Tiene talento, le faltaba dinero: pues provéasele de dinero. Así de sencillo. Como se hizo con Miguel Ángel o con Leonardo. La Pasión fue la película más artística de ese año, por encima de directores supuestamente "intelectuales". Después de hacer una verdadera y auténtica obra de arte, ha tenido que dedicarse a actuar como actor en películas de tercera categoría.

Segundo: En la Iglesia, facilita extraordinariamente conseguir un cargo pertenecer a algún grupo eclesial. En una estructura tan antimeritocrática como es la jerarquía de la Iglesia, la pertenencia a un colectivo organizado que te apoye resulta de grandísima ayuda.

Yo, desde mi juventud, ingenuo de mí, siempre estuve en contra de esta afirmación. Pero los años y la acumulación de situaciones innegables hicieron que me rindiera. Permitidme que no ponga ejemplos. Pero los hay que son la perfecta demostración de esto. Y en esa situación no hay que buscar malicia alguna. Al pertenecer a un grupo, se conocen, han estado en convivencias, en retiros, han comido juntos. De forma natural, se acaba haciendo lo que era de esperar.

Tercero: Solo nos queda suspirar ante la posibilidad, bien real, de que Mel Gibson hubiera hecho con el mismo nivel de calidad películas sobre los Macabeos, san Pablo y otros personajes. Un Gibson financiado para producir con toda libertad productos de verdadera calidad, un Mel Gibson que pudiera haber obrado con total libertad, podría habernos sorprendido como lo hizo Clint Eastwood con su inigualable Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal.


Pero se dejó caer a Gibson sin mover un dedo. 

miércoles, enero 10, 2018

Pensamientos azarosos acerca de la mecánica del aspecto humano de la jerarquía eclesiástica II


Leí ayer los comentarios siempre magníficos de Alfonso. Pero debo añadir un comentario: cuando en la Iglesia (en una diócesis, curia romana u otra institución clerical), alguien trata de hacer mejoras en su estructura humana, siempre hay alguien que te recuerda que los frutos dependen de Dios.

Después, es cierto (todos lo habéis confirmado) que cuando se exalta a un clérigo revolucionario de esos de la iglesia espiritual, se convierte siempre en un dictador. La medida de su fanatismo antijerárquico nos dará la medida de su dictadura.

Pero volviendo al meollo de las cuestiones planteadas ayer, la cuestión que hay que reconocer es que la jerarquía no hace una gestión adecuada de los recursos que posee. Aquí no quiero mentar nada concreto, porque será imposible caminar por el salón sin pisar los pies de alguien con nombre y apellido: en Roma, en la Conferencia Episcopal, o en diócesis que he visitado.

Pero voy a citar solo un ejemplo, porque es poco importante y no me reportará grandes enemigos. Llevo años advirtiendo la diferencia de calidad entre los vídeos en youtube de las ceremonias del patriarcado de Moscú y los del Vaticano. El patriarcado tiene menos fieles y menos recursos económicos: sus vídeos ganan con diferencia a los del Vaticano en todos los aspectos que los comparemos. El Vaticano con más dinero sigue produciendo unos vídeos que estaban muy bien hace diez años, pero no ahora; y ya no hablemos de su canal online. Pero, tal vez, los millones de visitas en youtube no tengan demasiada importancia.

Pero el jerarca al cargo sigue con la mentalidad de que la batalla por las almas se gana armando un buen discurso (al que seguirán los aplausos y él responderá con una sonrisa) y que eso de youtube es para unos pocos jóvenes ociosos.

Los recursos existen, pero no se usan. Algo más triste en una sociedad de cristianismo en retirada que hace que los recursos vayan decreciendo. Los recursos no se usan bien, porque la idea de que los cargos en la Iglesia deben basarse en la meritocracia suena a pelagianismo. Y si uno insiste en que no es pelagiano, Entonces, ¿qué pasa? ¿Eres luterano?
        
Por supuesto que no hay ninguna receta absoluta que sirva válida en todo momento y en toda circunstancia, escribía el escritor del que hablaba ayer. Hay una amplia y variada gama de respuestas acerca de cómo optimizar el uso de los distintos recursos de la organización, en especial, los recursos humanos.


Y añadía él: Los empleados deben ser invitados a participar. Bill Gates, el fundador de Microsoft, señala que cada dos o tres años le da la vuelta de arriba abajo a su empresa como forma de mantenerla dinámica y creativa.

martes, enero 09, 2018

Pensamientos azarosos acerca de la mecánica del aspecto humano de la jerarquía eclesiástica I


Tras la muy interesante conversación que tuve con el administrador general del Estado que me visitó y de su libro, que he estado leyendo, me gustaría proponeros algunos pensamientos acerca del aspecto humano de la estructura clerical de la Iglesia. Reflexiones que no haría si no tuviera la esperanza de que me pueda leer algún monseñor que, algún día, pueda hacer que este tipo de cosas florezcan en realidades.

El autor escribía:
El éxito puntual, el éxito del momento, el éxito derivado de una decisión fortuita o el éxito de una inversión decidida por azar, es mera apariencia y se desvanece en breve.

Pues bien, conozco a cierto eclesiástico que fue elevado a las alturas por un éxito incontestable en cierto tema, permitidme que no sea más explícito. Conozco bien ese “asunto” y su éxito sí que fue incontestable, pero se debió al concurso de una serie de circunstancias que nada tenían que ver con él. Hubiera quien hubiera sido puesto allí, en ese momento, a dirigir ese asunto, hubiera experimentado el mismo éxito, salvo que hubiera sido una persona sin el más mínimo sentido común.

Para mí fue una sorpresa que las autoridades eclesiásticas no percibieran la poca intervención que tuvo él en lo que sucedió. Del mismo modo que Felipe II dijo que no envió sus barcos a luchar contra los elementos, en esta otra situación, los elementos hincharon las velas sin que el afortunado capitán tuviera que hacer casi nada. La fortuna, a veces, derriba; a veces, exalta.

Otra cosa que el autor decía era:
La improvisación con que antaño se gestionaban las organizaciones y el estilo de dirección personalista dieron paso a la búsqueda de nuevas formas de gestión.

Efectivamente, qué duda cabe que este es un vicio muy arraigado en la Iglesia: la dirección personalista. Y ello supuestamente abalado por la sacralidad del tercer grado del orden. 

Cualquier cosa que se diga para intentar cambiar este vicio recibirá la respuesta airada de que ser sucesor de los apóstoles es la cosa más grande del mundo, un recordatorio de la gracia de estado y la repetición de que nihil sine episcopo. A todos los que de buena fe repiten eso (a veces, no me creo tanto esa buena fe), hay que recordarles que una cosa es la excelsitud de cada uno de los grados del sacramento del orden, y otra muy distinta es la dirección personalista.

Digo que no me creo tanto esa buena fe, porque recuerdo un sacerdote ultracrítico con el episcopado. Cuando recibió cierto cargo en el que pudo mandar, se convirtió en un verdadero martillo de herejes. Esa conversión al episcopalismo sucedió milagrosamente en el momento más inesperado para creyentes y no creyentes: en el momento de recibir el cargo. Después dicen que no hay milagros.

Mañana continuaré con este interesante tema.

Grandes consejos de la historia eclesiástica


Me hizo gracia lo que escuché a alguien hace dos días. Esta persona me dijo muy convencida y con una gran simplicidad: Este Papa debería dedicarse a ser como Benedicto XVI.

Me parece un consejo perfecto para un Papa: advertirle que tiene que ser como su predecesor y no salirse del camino marcado. Después, esta persona añadió: ¡Y tiene que vestir como Papa!


En ese momento creo que fue cuando ya no pude aguantarme la risa.

lunes, enero 08, 2018

Proverbio chino: Digas lo que digas, siempre dirán que no dijiste nada.


El Dibujo: Esta pintura representa a funcionarios chinos durante un examen imperial.

Atención: El post de hoy ha sido calificado por la autoridad competente como importante.

Aclaración: No está claro cuál es la autoridad competente.

El sábado me vino a visitar una persona que, además de ser escritor de varios libros, trabajó como administrador en una de las secretarías del Estado. Tuvimos una muy interesante conversación y le escuché con gran interés acerca de su especialidad: cómo mejorar el trabajo de la administración pública. Y, en un momento dado, comentó que esos modus operandi también se podían aplicar a la Iglesia. Repuse que sí, que justamente ése era un tema del que yo ya había hablado en un post. Reflexionando de nuevo sobre el asunto me gustaría decir alguna cosa más respecto a aquel post ya olvidado por todos.

En la Iglesia no sólo se debería permitir al clero y a los laicos elevar sugerencias acerca de cómo mejorar las cosas, sino que se debería animar encarecidamente a que esto se hiciera de forma habitual. Este tipo de interacción no debería ser algo excepcional, sino ordinario. En la Iglesia hay muchas reuniones “de trabajo”. Pero el 95% de esas reuniones de horas y horas se trabaja con el sistema soviético. Dejo a la imaginación de cada uno imaginar la operatividad y eficacia del sistema soviético.

En la Iglesia, YA existen personas que tienen ideas acerca de cómo mejorar todo. Lo que sucede es que no existe un canal efectivo para que esas personas valiosas puedan exponer sus ideas ante personas realmente capacitadas para valorar las novedades. Alguien podrá alegar que siempre se puede recurrir al obispo o a la curia romana. Pero, en ambos estamentos, que una idea verdaderamente novedosa sea valorada como se merece es una mera cuestión de suerte. Que esa sugerencia sea valorada como se merece dependerá de la suerte, no del valor objetivo de esa idea.

En ambos estamentos, una idea realmente novedosa lo más probable es que sea enjuiciada por un anciano eclesiástico que siempre alegará que tiene mucho trabajo. Cuando debería existir un departamento formado por mentes privilegiadas encargadas de discernir el valor de las mejores ideas. Esta tarea de discernir las mejores ideas que se producen en la Iglesia universal es un trabajo en sí mismo, no una extra que se añade al lado del trabajo y que se realiza si te cae bien el que llama a tu puerta.

Las multinacionales y otras muchas empresas hace mucho tiempo que se han dado cuenta de que emplear recursos a esta tarea es una de las mejores inversiones. Los headhunters recorren el ámbito de la propia empresa y de fuera de la empresa a la búsqueda de esas mentes.

Podría poner varios ejemplos de esta ineficacia implícita a todo sistema burocrático de gran tamaño. Pero, ponga el ejemplo que ponga, siempre alguien se sentirá ofendido. Así que el ejemplo va a ser pequeño, sin importancia, pero ilustrativo.

Dos meses después de llegar al solio pontificio el Papa Francisco, las colas delante del ufficio donde entregaban los billetes para determinados sectores en la plaza para las audiencias papales eran impresionantes. Era normal estar en la cola más de una hora.

Eso lo veían muchos monseñores, unos desde las ventanas y otros al pasar por allí. Pero no se hizo nada, porque se consideró que era normal: mucha gente pidiendo ese billete + poca gente encargada de darlos = mucha cola.

Un buen día, reconozco que estaba enfadado, contacté a un conocido mío que trabajaba en un importante puesto. (Desgraciadamente, ya no trabaja allí. Lo digo por si alguien me pide que le solicite un favor.) Le envié un email por la noche. A la mañana siguiente me respondió: Tu email está ahora en una carta sobre la mesa del Prefecto Pontificio.

Y, efectivamente, el sistema se cambió. No hizo falta poner a más gente en nómina, no hizo falta gastar más dinero. Bastó una pequeña reestructuración del sistema, para optimizarlo extraordinariamente. Cada semana había tremendas colas, ya no hubo ni una más por esta causa.

Éste era un tema sin mucha trascendencia, pero sirva como ejemplo de cómo lo mismo sí que se puede aplicar a asuntos mucho más importantes, muchísimo más importantes. A mí se me ocurren varios. 

sábado, enero 06, 2018

Me uno a un proyecto contra el calentamiento climático


Cuando yo tenía 15 años, ya se hablaba del calentamiento global. Y entonces se me ocurrió una posible solución que, después, he visto se le ha ocurrido a más individuos. La idea es colocar, en una órbita geoestacionaria, una fina película de algún material (entre 1 y 2 milímetros) que forme una cierta sombra encima de una región de la tierra.

La estructura podría comenzar teniendo 25 kilómetros cuadrados de extensión. Una mínima estructura de varillas ayudaría a evitar que se deformase lentamente. Esta estructura plana y delgada conformaría un gran cuadrado ampliable.

Se podría colocar sobre una zona desértica, pero tratando de que su situación fuera la óptima para que se condensasen masas nubosas. Tal vez sobre el mar, cerca de la costa, para que las corrientes de aire transportasen esa nubosidad tierra adentro.

Si, tras un año, se observase que el efecto era casi nulo, se podría ampliar. Difícilmente 100 km2 no podrían tener un impacto térmico. Incluso esa extensión, probablemente, no produciría un cono de sombra. La distancia haría que ese cono se difuminase. Pero está claro que todo ese calor se quedaría fuera de la atmósfera. Y esa cantidad de calor, al cabo del año, sí que es importante a efectos globales.


Si el sistema funcionara, se podrían colocar otros conos de sombra en diferentes partes del mundo. Cada uno habría que colocarte tras un estudio meticuloso. La ventaja es que es un sistema que resultaría fácil de retirar si tuviera efectos negativos.  

Los desiertos, de eso no hay ninguna duda, han avanzado mucho en el último medio siglo. Una medida así, podría revertir la situación. Eso sí, teniendo en cuenta las corrientes de aire y los lugares donde la condensación de nubes fuera más fácil. 

viernes, enero 05, 2018

No tengo nada contra trump. Solo es que los memes son muy buenos.


Comentarios varios


Ya dije hace tiempo que RT no es una agencia de noticias, sino un instrumento de propaganda de Moscú. Por poner un ejemplo, sólo uno, se puede ver este vídeo sobre la situación de escasez en Venezuela:

Otra de las características de RT es que siempre ataca a la Iglesia Católica y, en especial, al Vaticano. Para compensar, siempre que hablan del Patriarca de Moscú es como cuando NODO hablaba de Franco. Para los extranjeros, les diré que el NODO no se caracterizó por ser excesivamente crítico con Franco.

Ha salido a la prensa un libro sobre Trump, Fire and Fury, que se basa extensamente en la información que Steve Bannon le ha dado a Wolf. Bannon, un colaborador cercano del presidente, ha ejercido la poco usual actividad de la venganza. Siempre me he preguntado por qué en esos niveles no se practica más. Con la cantidad de despedidos que hay a esas alturas, ¿por qué no salen más trapos sucios?

La primera razón es que hacerlo supone poner en peligro tu nuevo trabajo, por razones obvias: esta gente no suele retirarse a una casita de campo para cultivar remolacha. La segunda razón es que internarse en un laberinto de pleitos judiciales es algo que, con mucha razón, cualquier persona sensata intenta evitar: como se sabe, de un juicio puede salir cualquier veredicto. En cualquier país es así.

Ya pasó el tiempo de mi infancia en que pensaba que si eres inocente qué otra cosa va a salir más que un veredicto de inocencia. Yo he pasado por los juzgados tres veces como querellante y he aprendido que una sentencia es meramente una especie de café que sale tras pasar por varios filtros legales.

Una aclaración: es de @Norcoreano, un twitero, la frase atribuida a Kim Jong-un: Quemar libros me parece una barbaridad, yo soy más de quemar disidentes.

jueves, enero 04, 2018

La última guerra


Vivimos en una civilización en la que la guerra es siempre un mal negocio. En nuestra época, una guerra resulta siempre más costosa que los beneficios que se puedan obtener después: siempre, sin excepción.

Ya pasaron también los siglos en los que los monarcas (fueran persas o borbónicos) sentían fijación por agregar territorios. Ese concurso por la superficie, concurso bastante primitivo, ya pasó hace tiempo.

En el siglo XXI, sea como sea el ejército de una nación, siempre tiene capacidad para hacer daño donde más le duela a la nación que le ataque. A no ser que ataque un gigante a un enano: caso de Estados Unidos-Irak, de Rusia-Ucrania, etc. Pero salvo un desnivel formidable, incluso el más débil tiene capacidad para bombardear los núcleos urbanos del adversario en mayor o menor medida.


El resultado es que nunca vale la pena una guerra. A diferencia de siglos lejanos, ha dejado de valer la pena. ¿Esto significa el final de las guerras? Por supuesto que no, siempre habrá descerebrados. Y, desgraciadamente, siempre habrá conflictos regionales. Pero, para las naciones medianas, la guerra es ya de forma evidente una locura. 

Fue tan hermoso el espíritu que hubo al final de la I Guerra Mundial: la guerra que iba a acabar con todas las guerras. Muchos creyeron estar luchando la última guerra.

miércoles, enero 03, 2018

Fe de erratas


Echando la vista atrás, reconozco que me he equivocado en varias cosas que pensé que sucederían. En el año 2012, en lo peor del huracán de la crisis española, di por supuesto que el movimiento por la toma del congreso lograría asaltar ese edificio. El caldo de cultivo había fermentado, habían comenzado a organizarse y la masa de millares de enfurecidos manifestantes, concentrándose un día y otro, no hacía presagiar otra cosa distinta de que, al final, lo lograrían.

Otra cosa en la que me equivoqué (aunque los idus de marzo no han pasado) fue en pensar que si en la Iglesia había un movimiento cismático provendría de la parte más progresista. Di por supuesto que tendría su epicentro en la zona germánica: Austria, Suiza, Alemania. Nada me hacía pensar hace ocho años que esas tensiones alrededor de la sede de Pedro vendrían de figuras conservadoras que han logrado aglutinar en torno a ellos el descontento.

Otro tema en el que me equivoqué fue en dar por supuesto que los elementos más radicales de tipo antisistema, sobre todo de Barcelona, comenzarían una serie de disturbios graves tras la aplicación del artículo 155. Esta pax catalonica me cogió por sorpresa. También había dado por seguro que todos estos conflictos alejarían a los votantes de la ruta independentista. Me equivoqué. El 47,5% de los catalanes se han mantenido firmes.

Por último, que yo me acuerde, aunque seguro que hay más cosas en las que me he equivocado, ha resultado una sorpresa para mí el crecimiento del PIB de Estados Unidos o la creación de empleo en España. Con un desfase tan claro en la competitividad de la industria de Estados Unidos y Europa, daba por sentado una lenta pero continua línea descendente en el sector industrial que afectaría al sector servicios que sería la única parte donde todavía se presentarían fluctuaciones según los años y ciclos. Aún sigo sin entender el por qué de unos resultados tan buenos.


Habría que añadir a esta lista que di por seguro que en el 2018, al menos, perdería siete kilos. Misteriosamente, no ha sido así. Sigo investigando.

Contemplo mis errores y me entristezco. Contemplo el Olimpo cerduno y mi alma encuentra algún solaz dentro de la lógica tristeza.