jueves, agosto 17, 2017

¿Por qué el contratante no destruyó el cuadro con sus manos?

Si yo soy el cardenal Leopoldo de Medici y mi pintor me presenta este retrato, al momento hubiera ordenado: "Guardias, prendedlo". Este óleo es la prueba de que resulta lícito encarcelar a un pintor por una obra. Y no me digáis que es que el cardenal era feo. Si el cardenal hubiera querido una fotografía, hubiera pedido una fotografía. Pero pidió un cuadro. Al menos, no lo rodeó de puntillas. 

Las puntillas me parecen totalmente femeninas. Es mi opinión personal. No critico nada a los sacerdotes a los que les gustan. Mi crítica no es a los sacerdotes, sino a las puntillas. Lo siento por las puntillas y las florecitas de colorines bordadas en los manteles del altar, pero de mis iglesias las desterré. 

Este tipo de cuadros son los que hacen que los que pagan pierdan la confianza en los pintores. Ya sólo hubiera faltado que me pusieras la cara de Lenin, parece ser que dijo al ver el resultado de este atentado pictórico.

Un obispo satisfecho con su trabajo




















Conocer la historia de la Iglesia es algo muy beneficioso. Supone conocer lo que Dios ha permitido y lo que no. Cuándo Dios ha intervenido y cuando ha dejado hacer por un tiempo. Es la historia de lo que Dios ha suscitado y de lo que Dios ha determinado que no siguiera subsistiendo. Por supuesto que no conocemos la interpretación que tiene cada uno de los hechos. Pero las Biblia nos ofrece las claves de interpretación.

En una cosa me quiero fijar: podemos repetir todos los errores del pasado. Todos. Hoy día ya no caeríamos, por ejemplo, en el patronato regio por el oro, pero podría ser por la política: es decir, por la política de satisfacer a grupos de presión determinados, por el deseo (o la necesidad) de satisfacer a la mentalidad imperante. Todos los errores del pasado pueden ser repetidos con otros trajes, con otro maquillaje.


Podemos volver incluso a las pelucas episcopales. Odio las pelucas. Sólo pensar en ellas me da picor. Mi aversión a las pelucas es sólo similar a la que tengo por las puntillas y las capas.

martes, agosto 15, 2017

En la misa siempre oramos por el obispo




















Sigo leyendo el libro sobre el episcopado francés en el siglo XVI y XVII. El origen de toda la lacra de malos obispos estaba en el patronato real, en las tercas presiones y los “intereses” que los cortesanos recibían a favor de uno u otro candidato. Esos intereses no eran, desde luego, los de Cristo.

Había obispos que para obtener ciertas sedes se comprometían a pagar “pensiones” a ciertos nobles. El obispo de Marsella, por ejemplo, se había comprometido a pagar una pensión al conde de Tende-Saboya. Y cuando éste murió, su viuda insistió en que se le pagara la pensión a ella.

Con todos estos tejemanejes, hubo una diócesis que tuvo a tres obispos sucesivos pertenecientes a la misma familia. También me ha llamado la atención el peso monetario tan grande que llegó a tener el caso de los obispos que se retiraban a condición de cobrar una pensión anual vitalicia. Pensión negociada con el candidato sucesor. Se retiraban no pocos obispos, sí: pero con esa condición.

Otros obispos pasaban de una diócesis a otra, pero manteniendo una pensión de su primera y segunda diócesis. Consecuencia de las negociaciones (no se pueden llamar de otra manera), también sorprende el gran número de obispos coadjutores.

Roma poco podía hacer ante esta situación galicana. Ni el rey ni los nobles ni los obispos querían cambiar esta situación de la que eran beneficiarios. Los nombramientos de Roma, sin ser perfectos, siempre eran más sanos, menos ligados a toda esta red de intereses. Pero Roma era vista como una instrusa.

Ese episcopado estaba tan aburguesado que ahora entiendo por qué fue en Francia donde surgió la Revolución Francesa. Era una iglesia enferma. Qué tremenda responsabilidad la de transigir con pequeños cambios a peor en la iglesia de una nación, porque esos pequeños cambios pueden dar lugar a cambios más grandes. Y, al cabo de generaciones, el desastre puede ser impresionante.

¡Qué responsabilidad la de los sucesores de los apóstoles por mantener el tesoro del episcopado radiante! Cuando se transige con un pequeño mal, nunca se sabe adónde puede llevar esa pequeña desviación. Lo he dicho mil veces aquí: “Los obispos tienen que ser los mejores. Los más santos de entre los presbíteros sabios y prudentes”. Eso es todo y nunca hay que aceptar nada más que eso.

Por supuesto que nuestros obispos actuales son cien veces mejores que la mayoría de los obispos medievales y modernos. Pero debemos esforzarnos orando para que la jerarquía logre escoger a lo mejor de lo mejor.

No hay nada como los tiempos pasados


























































He seguido leyendo el libro del que hablé ayer, The making of the French Episcopate, 1589-1661. ¡Menuda selva de derechos, privilegios e indultos para todas las cuestiones de nombramientos episcopales!

Por ejemplo, si un obispo francés moría en Roma o cerca de Roma, el Papa podía proveer de obispo a su diócesis directamente, escapando al patronato regio. Puede parecer una cuestión marginal, pero los Papas se aferraron a esta cláusula tenazmente cada vez que tuvo lugar un suceso así. En una negociación entre el papado y el rey galo, cualquier cesión que llevara a un acuerdo era usada después como precedente.

El resultado de que la corona y la aristocracia metieran sus manos en algo tan sagrado como los nombramientos episcopales fue desastroso.

Un solo ejemplo, en 1626 el obispo de la sede Noyon estaba deseoso de retirarse ¡porque alegaba que los daños de la guerra habían sido tantos que la diócesis ya no era capaz de sostener su dignité episcopale!

Un obispo que quiere dejar su diócesis ¡por esa razón! ¿Pero cómo los tradicionalistas de cuño visionario (no los lefevrianos, que sobre esto son más sensatos) pueden pensar que el episcopado actual es el peor de la Historia o, al menos, en muchos siglos? Increíble. Se entiende esa mentalidad si el único conocimiento de la única es a través de las películas.

Ya he comprobado muchas veces que el ultratradicionalismo (uso esa palabra para distinguirlo de los lefevrianos) tiene más que ver con la mitología eclesial que con un conocimiento profundo de la historia de la iglesia. A los que injurian al Papa Francisco, les haría vivir seis meses bajo la autoridad de esos obispos aristócratas y regresarían al tiempo actual amando al Papa, a los obispos de nuestro tiempo y a la Iglesia real.

A todos esos les recomiendo que escuchen a monseñor Fellay: es la versión más razonable de lo irrazonable. 

domingo, agosto 13, 2017

Ah... aquellos obispos comme il faut




















Cuando algunos se quejan de que la Iglesia está horriblemente mal y que todo tiempo pasado fue mejor, me gustaría decir unas pocas cosas sobre el tema. Tranquilos, no van a ser repetición de las 8.000 cosas ya dichas en unos 14.000 post pasados.

La población de Europa sí que está mal en el aspecto de la pertenencia a la Iglesia Católica. Eso no significa que el clero y el pueblo realmente fiel esté mucho peor que el de siglos pasados. Esto que acabo de afirmar es una conclusión. No considero que tenga que justificarla; por lo menos en este post, no.

Hoy precisamente leía en el libro del historiador Joseph Bergin,
The making of the French Episcopate, 1589-1661. La sede episcopal de Metz fue concedida al hijo ilegítimo de Enrique IV de Francia, ejem, de cuatro años de edad.

El segundo cardenal de Rentz intriguing, womanizing and worldy bishop debió la sucesión a la sede de París no precisamente a méritos propios, sino a la influencia y presión de su familia.

Es de suponer que el dr. Galat encontraría el voto de este cardenal en un cónclave perfectamente legal y legítimo.

Hay más casos de candidatos extremadamente jóvenes nombrados para sedes episcopales (aunque esto fueron excepciones contadas) y de otros obispos menos jóvenes pero que cumplieron plenamente con la Humanae Vitae a juzgar por los frutos.

En la época de Luís XIX, los estudios de los historiadores demuestran con detalle cómo el episcopado francés e inglés estuvo dominado por nobles. En la era de la aristocracia, en el siglo XVIII, el episcopado francés llegó a ser casi un monopolio de esta clase social.

En el Concordato de Bolonia, se determinaba que el rey francés presentaría un candidato al Papa dentro del plazo de seis meses desde que quedara vacante la sede. El candidato debía tener el doctorado o la licenciatura, y estar en su vigésimo séptimo año de edad.

No sé cómo serían los candidatos franceses a los 27 años, pero yo, desde luego, era un memo inmaduro.

Sea dicho de paso, se logró que para los candidatos de la familia real existiera una exención de esos grados académicos. Y también para los miembros de las familias de los más altos rangos nobiliarios.


Como se ve, cualquier tiempo pasado no fue mejor. Aunque si te gusta la nobleza, ése es tu tiempo. Si te gustan los grandes pelucones, también ésa es tu época. ¿Los sacerdotes y los obispos de la época del Papa Francisco están mejor que los de esa época? Sí, sin duda, están cien veces mejor. 

Eso sí, ¡cuando se construía una iglesia, no se hacían esperpentos modernos como los de ahora!

sábado, agosto 12, 2017

Fotos de mi casa




















Éste es mi dormitorio. Como voy todo el día vestido de negro, me apetecía algo más bien blanco. Pero no sé, ahora preferiría haberlo decorado de modo más sencillo. El espejo es largo para poder mirar si llevo alguna mancha en la sotana.

¿Pero para qué necesita una cama tan amplia?, me preguntó el carpintero.
Es que me muevo mucho en sueños, sabe. 



















Éste es el aseo. Mis primos me dijeron al verlo: 
-¿Pero si no te bañas nunca? 

-Ya -repuse.

Al ver los últimos posts, me llamó ayer Maduro (me sacó de la cama, de esa cama) y me dijo que después de lo de Galat que también albergaba una cierta esperanza...

-Sí, hemos empezado con mal pie, le reconocí.

-Pero yo puedo cambiar -me dijo con voz melosa.

-No, si todo empezó porque Chávez pidió (en la tribuna de la ONU) un exorcista. Que si olía a azufre... y todo eso.

-Mira, pelillos a la mar. ¿Estarías dispuesto a asumir el Ministerio de la Suprema Felicidad Social?

viernes, agosto 11, 2017

Le he escrito al dr. Galat




















Me ha sorprendido que Galat haya hablado acerca de mí. Así que le he escrito.

Estimado sr. Galat:

Lo dije en mi blog y se lo quiero repetir personalmente que le pedía disculpas a usted por haber dicho sobre usted algunas afirmaciones que eran contra la caridad. La petición de disculpas las hago con sinceridad.

Si bien, en mi blog, me permito comentarios jocosos sin llegar a lo burlesco. Por ejemplo, mis comentarios sobre el color de su chaqueta. Ese sano humorismo lo hago contra mí y contra muchos a los que quiero. No hay inquina alguna en ello, se lo aseguro.

Pero en otras afirmaciones sí que me pasé, por escribir el post enfadado. Le pido comprensión: para mí, Francisco es el Papa y mi reacción fue visceral por ser filial.

Me alegra al leer sus palabras ver que no se ha tomado a mal mis comentarios y que el hacha de guerra está enterrada. Pero me pide argumentos.

Mi principal argumento es que la constitución apostólica Universi Dominici Gregis establece en su número 35:

Ningún Cardenal elector podrá ser excluido de la elección, activa o pasiva, por ningún motivo o pretexto, quedando en pie lo establecido en el n. 40 de esta Constitución.

El número 40 no viene para nada al caso. Pero para que no quede ningún cabo suelto, lo trascribo aquí:
Si, acaso, algún Cardenal que tiene derecho al voto se negase a entrar en la Ciudad del Vaticano para llevar a cabo los trabajos de la elección o, a continuación, después que la misma haya comenzado, se negase a permanecer para cumplir su cometido sin una razón manifiesta de enfermedad reconocida bajo juramento por los médicos y comprobada por la mayor parte de los electores, los otros procederán libremente a los procesos de la elección, sin esperarle ni readmitirlo nuevamente. Por el contrario, si un Cardenal elector debiera salir de la Ciudad del Vaticano por sobrevenirle una enfermedad, se puede proceder a la elección sin pedir su voto; pero si quisiera volver a la citada sede de la elección, después de la curación o incluso antes, debe ser readmitido.
Además, si algún Cardenal elector saliera de la Ciudad del Vaticano por otra causa grave, reconocida por la mayoría de los electores, puede regresar para volver a tomar parte en la elección.

O sea, las declaraciones del cardenal Danneels no suponen ningún cambio en la cuestión. Acerca de si hubo presiones para la renuncia de Benedicto XVI, tenemos en contra todos los testimonios de las personas cercanas a él, de sus mejores amigos y de los que le han ido a visitar. Incluso el cardenal Burke está totalmente de acuerdo en esto: la renuncia de Benedicto XVI fue completamente válida.

Creo que con esto cumplo la justa alegación que ha hecho de pedirme argumentos. Pero si quiere oponer algún argumento en contra, no tengo ningún inconveniente en charlar amigablemente a solas con usted por teléfono.

Entre los dos, que somos seguidores de Jesucristo, no deberían existir este tipo de disensiones. Quién es o no el actual obispo de Roma es un asunto canónico sobre el que los canonistas muestran perfecta unanimidad. Hasta los lefevbristas están de acuerdo.

Me despido feliz de encontrar en usted disposiciones amigables.

Padre Fortea

Post Data: Algunos lectores me han preguntado si el buen rollo de este blog ha llegado al epic level. La respuesta es sí.

Aquellas golondrinas ya no volverán






















Voy al cine rarísima vez, como mucho una vez al año. Pero una película que sí que pienso ver es Valerian.  Cuando yo era un adolescente devoraba todos y cada uno de los números que iban saliendo de esta saga llamada “Valerian”. Un comic de ciencia-ficción de una belleza sin igual (en esa época) al servicio de unos guiones formidables. Mi álbum favorito fue El embajador de las sombras. Lo leí y releí hasta saberlo de memoria página a página. No exagero.

Así como los griegos de otras generaciones bebieron con emoción las aventuras de Ulises, yo bebí las de estos dos agentes al servicio de una agencia gubernamental del siglo XXVIII:

Hubo una época dorada del cómic. Viví gozosamente la evolución del género desde la Colección Dumbo hasta Valerian, después ya entré al seminario y me desligué. Os aseguro que ver esa película va a ser una especie de viaje al pasado, un aflorar de aquellas emociones.

La película El quinto elemento fue, en cierto modo, el resumen y culminación del estilo de esa saga. Todos los que conocíamos a Valerian sabíamos que esa película de Luc Besson condensaba (y lo hacía muy bien) este tipo de comics de los que estoy hablando.

Qué tiempos tan lejanos los de la época del acné en mi cara. Veíamos el primer transbordador espacial -el Columbia-, la boda de Carlos de Inglaterra con Diana, el asesinato de Sadat en Egipto, en Polonia Jaruzelsky tomaba el poder. Me acuerdo de todo esto… con la preocupación o la nostalgia de que todo eso ha quedado demasiado en el pasado. El tiempo se va agotando para aquellos jovencitos que estudiábamos química y latín.

jueves, agosto 10, 2017

Hoy toca post visual

























La alegría de una niña. La cara lo dice todo.
















La verdad es que el foro romano debió ser bonito.


















La belleza sacra de la comunión de estas benditas almas.













¿Os he dicho alguna vez que tengo fascinación por las estatuas?



















Si no recuerdo mal, éste fue uno de los proyectos que se presentaron para el Capitolio de los Estados Unidos.




























Algún día las ventanas de mi habitación serán así.




























Precioso icono, preciosísimo. ¡Y qué tengamos que aguantar ciertas imágenes en las iglesias! ¡Fortea for president!

Esto último lo retiro. Podría convertirme en otro Maduro. La apasionante biografía de cómo el padre Fortea se convirtió paso a paso en el presidente vitalicio y líder supremo de Madagascar.

miércoles, agosto 09, 2017

¿Por qué escribí mis posts sobre Venezuela?




















¿Por qué escribí mis posts sobre Venezuela? En los periódicos, en las televisiones, en los debates, en los editoriales de los analistas siempre se comenta ese asunto desde una perspectiva mundana: la sociología, la economía, la política.

Todos esos enfoques son verdaderos. El problema actual de Venezuela tiene muchas razones que hunden su historia en el pasado. Pero detrás de esas causas, la Biblia nos enseña a ver más allá.

Los profetas de la Biblia, san Juan, todas las Escrituras leídas en conjunto nos dicen que detrás del ejército de Asiría que entró en el reino de Israel había unas causas espirituales. La Biblia nos enseña a interpretar de una manera determinada la irrupción de los ejércitos seléucidas en la época de los Macabeos. Roma no estaba en Judea en la época de Jesús por casualidad, como si eso fuera un hecho desconectado de la vida espiritual que había llevado el pueblo de Israel. La Bestia de las siete cabezas no aparecerá por razones meramente económicas o sociológicas.

En cada enfermedad personal que padecemos, el Libro de Job, los salmos, nos piden que analicemos si eso es un castigo justo o una prueba espiritual. Cada hecho de nuestra vida contiene una enseñanza, tiene un sentido.

Sea que padezcamos una bancarrota, una enfermedad o un problema espiritual, el hecho que ocurre en este mundo debe ser interpretado de acuerdo a la Biblia. Pues las causas de ese problema pueden ser materiales, pero sus orígenes más profundos pueden ser espirituales.

Eso vale para una persona y para una nación. Jesús dijo que no eran más culpables los que habían muerto aplastados por el derrumbamiento de la Torre de Siloé. Tampoco era culpable de nada un ciego que vieron Jesús y los Apóstoles.

Pero Jerusalén fue invadida y destruida cuando Dios había dejado claro en las páginas de las Escrituras que cuando quiso la salvó a la ciudad de David. A veces, la salvó, incluso, a través de una sola persona, como en el caso de Judit.

Cuando uno cree en la Biblia, se ve impelido a interpretar los hechos mundanos a través de la fe. Eso es lo que he intentado hacer en mis posts. También he intentado consolar al que sufre. Nunca he dicho que los venezolanos sean peores que los colombianos o los peruanos. Jamás he dicho nada de eso. Pero sí que he dicho que la resolución de este problema actual se debe hacer, ante todo, a través de una conversión a Dios. Que en ese conflicto se deben usar las armas espirituales de la oración, el ayuno y el sacrificio. También he dicho que Dios llega un momento en que dice “¡basta!”.

Todas y cada una de mis líneas de mis posts sobre Venezuela nacen de una visión de la Historia bajo una Providencia Divina y del deseo de hacer sonreír a la víctima.

Lo que me ha dejado sorprendido, muy sorprendido (considero que es un detalle del humor de Dios), es que el 6 de agosto escribí un post sobre Venezuela y puse una imagen de David y Goliat. Lejos estaba de saber que unas diez horas después iba a comenzar un alzamiento con el régimen bajo el nombre de “Operación David”. No tenía ni idea de esa operación militar, pero no creo en las casualidades. 

lunes, agosto 07, 2017

Fortea, el constructor


Para los que siguen este blog, sólo decirles que ya he publicado en Biblioteca Forteniana un libro titulado Templo atanasiano.


Esta obra explica un nuevo tipo de construcción pensada específicamente para ser sede de las conferencias episcopales. No hubiera sido necesario escribir un ensayo para describir una iglesia como otra, sólo que más grande. Sino que esta const

rucción y el templo alrededor del cual se articula están ideados específicamente para ser la sede de los obispos de cada país.

Este libro es una continuación de la Catedral de san Abán. Y con él se culmina una trilogía arquitectónica. Recordad que escribí un libro titulado Neovaticano. Ahora que he visto que los tres libros conforman una unidad, he retitulado las obras que quedan así:

-Templo neovaticano
-Templo isidoriano
-Tempo atanasiano

El segundo libro es que titulé La catedral de san Abán recibe este nuevo nombre por las razones que explico en la obra. Por favor, si me está leyendo alguna Conferencia Episcopal (en pleno) que tenga en cuenta mi idea.

Al acabar este trilogía (que ya está a vuestra disposición), me di cuenta de lo bonito que sería hacer una trilogía de mi obra La catedral de san Agustín. Este libro explica cómo era físicamente la catedral de ese santo en el norte de África en el siglo V.

Pues sería muy bonito que ese libro fuese continuado con otro que explicase la vida catedralicia de Canterbury en la Edad Media. Y un tercero de otro momento de la Historia. Por ejemplo, una catedral de Papua o en otro lugar de misiones en el siglo XIX. O una iglesia colonial mexicana en el XVII.

Sería una trilogía encantadora. Sobre la vida catedralicia medieval llevo acumulando datos, artículos y libros desde hace más de medio año. Pero, de momento, me tengo que dedicar a preparar unas conferencias en Los Ángeles.

Lo que sí que tengo ya acabado y lo sacaré en los próximos días es mi novela sobre la inteligencia artificial. Escrita hace 15 años y que ahora me he decidido a sacarla. Pero, bueno, de momento, tenéis Templo atanasiano para leerlo en una hamaca de una playa de la riviera maya mientras os tomáis un daiquiri o un blue hawaian.


Os aseguro que leer un libro sobre canónigos junto a la playa bebiendo un Sea Breeze es lo más postmoderno que se puede hacer antes de que llegue la hora de la cena y te tomes una ensalada de langosta.

Le sugiero que se ponga esto




















Como este blog es seguido por canónigos diligentes, carmelitas calzadas y arciprestes que desean un momento de solaz mientras se toman el café del desayuno, hoy voy a dar un consejo práctico.

Observo en infinidad de fotografías (por no decir casi todas) que cuando los obispos administran el sacramento de la confirmación lo hacen sin manguitos y sin gremial.

¿Resultado? Se manchan las casullas.
¿Por qué? El obispo no está exento de las leyes físicas.

El gremial es un mandil litúrgico que se usaba para evitar que el crisma manchara las vestiduras sagradas al consagrar altares, ungir las manos de los presbíteros y demás ceremonias en que se usa el óleo sagrado.

No hay que tener escrúpulos en usar el gremial litúrgico. La Iglesia lo ha usado más de quinientos años antes de que apareciera correteando el primer masón por el mundo y se le ocurriera la feliz idea de que también él podía usar un mandil.

Véanse aquí muchas fotos de obispos y papas usándolo:
El que lo usen los papas no niego que refuerza mis argumentos.

Los manguitos son esas prendas para las mangas. Sin ellos, las mangas cuelgan y se manchan también. Si reciben la confirmación cuatro jóvenes, es fácil realizar las unciones sin mancharse. Pero si son más de treinta jóvenes, lo veo difícil. Y ungir un altar sin machar la casulla y las mangas es sencillamente imposible, salvo que se usen estos dos tipos de prendas.

Cualquier señora de la parroquia que sepa coser puede hacer un gremial con un trozo de tela gruesa y lo mismo los manguitos. Ahora bien, sería ideal que en la diócesis ya existieran estas prendas y que fueran muy bonitas y prácticas (=gruesas).


Me encantan estos artículos de alta teología. Pero a saber cuántas casullas habré salvado con este post. Quizá deba proponerme metas más sencillas con mis escritos, como ésta de evitar las manchas.

Además, hoy he recibido una interesante propuesta. Me pagan una cantidad no despreciable para que durante un año sólo hable de cuestiones litúrgicas como ésta en mi blog. El contratante es el Ministerio del Interior de Venezuela. Es un detalle. Nunca pensé que tuvieran tanto interés por loa belleza en el campo litúrgico. 

Me han dicho que me pagan lo mismo si durante un año únicamente me dedico a hablar de los obispos medievales y los cabildos. ¡Y que digan luego que no les interesa la cultura!

domingo, agosto 06, 2017

Venezuela: Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor


Nunca me imaginé que Maduro pudiera resistir tanto. Por primera vez, he sentido la dentellada de la desesperanza. Si Dios existe, entonces el final de su tiranía depende del Señor. Si esa hora está escrita en un designio divino, su final puede ser tan sorpresivo, tan impresionante y tan cercano.

Venezolanos, recordad el Telón de Acero. No mostraba grieta alguna, seguía tan férreo como siempre. Cuando se comenzó a derrumbar, cayó como un castillo de naipes. El impresionante muro de hierro pasó a ser como el vulgar telón de una obra de teatro. Cuando las estructuras empezaron a crujir, todo acabó en el suelo tan rápidamente. No nos lo podíamos creer.

Recordad también el día de la victoria, el día en que el III Reich firmó su rendición incondicional. Qué negros fueron los días de la lucha. Qué horribles fueron los días de la represión, de la tortura, de la prisión sin esperanza.

¿Aquellos presos atisbaron los bailes, las risas alegres, las calles llenas de felicidad de unos años después?

Maduro saca la policía a la calle para contener al Pueblo. El 8 de mayo de 1945, la policía de Londres también tuvo que formar cordones de agentes para contener a la gente. Pero contenían al Pueblo que feliz que vitoreaba al Gobierno mientras iba a la Abadía de Westminster a un servicio de acción de gracias.

Es muy distinto contener al Pueblo con disparos como Maduro, a contener a los londinenses que aplaudían, vitoreaban y lloraban de alegría: ¡el día había llegado! El día por el que tanto se había orado. El día que pareció no llegar nunca.

He visto las filmaciones: los ministros saludan sonrientes en su camino hacia la iglesia, la gente les aclama, la policía está encantada de tener que agarrarse por los codos para contener al pueblo feliz. La libertad y la dictadura habían luchado… y el Bien había prevalecido.

La derrota fue total

La ignominia fue total

El deshonor fue total

No hubo la más mínima brizna de dignidad en el día de la rendición. Sólo orgullo y soberbia en el rostro del mariscal Keitel. Ni se le pasó por la imaginación que un tiempo después, tras ser juzgado, colgaría de una soga por el cuello, literalmente.

No se ve grieta alguna en ese Leviatán que es todo un régimen. Pero, de pronto, ese coloso de Mal alzará la cabeza como herido por un rayo divino en la espalda y se caerá al suelo de un modo épico que hará trepidar el suelo.

Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor:
Está aplastando la viña donde se guardan las uvas de la ira;
Ha liberado el fatídico rayo de su terrible y rápida espada:
Su verdad está en marcha.